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La mentira de la grasa saturada, oficialmente expuesta

Por: Alexandra Mondragón Serna,
Responsable Proyecto Salud y Nutrición Humana

Las enfermedades crónicas, las cuales se desarrollan durante el transcurso de muchos años, tienen efectos profundos sobre la salud humana. Como parte de la estrategia para combatirlas, la primera línea de preven-ción incluye modificaciones en la alimentación y en el estilo de vida. En el caso de la enfermedad cardiovas-cular, primera causa de muerte en el mundo entero, el ejercicio y la calidad de la grasa de la dieta son modu-ladores importantes.

Según los autores de un artículo (editorial) que fue publicado en marzo de 2017 en el British Journal of Sports, revista asociada al British Journal of Medicine (BMJ), la grasa saturada no obstruye las arterias: la en-fermedad coronaria es una afección inflamatoria cróni-ca, cuyo riesgo puede ser reducido de forma efectiva con las intervenciones de estilo de vida saludable.

Por supuesto, este es un mito que puede persistir por algún tiempo, aunque ya existen lectores y consumido-res que lo saben. Aun así, la mayoría de los médicos, nutricionistas y escritores de la salud, ortodoxos y al-ternativos, todavía mantienen el falso dogma prevale-ciente de la grasa saturada como el “malo del paseo”.

La prohibición de las grasas saturadas comenzó hace unos 50 años. Sin embargo, todas las enfermedades atribuidas a las grasas saturadas, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la cardiopatía coronaria (CHD, por sus siglas en inglés) han aumentado a pesar de todos los alimentos sin grasa o bajos en grasa promovidos y consumidos a gran escala. La enfermedad cardíaca si-gue siendo la primera causa de muerte a nivel mundial.

El editorial del British Journal of Medicine cita el hecho de que:

En un estudio angiográfico de las mujeres posme-nopáusicas con enfermedad cardiovascular demos-trada, una mayor ingesta de grasa saturada se asoció con una menor progresión de la aterosclerosis mien-tras que el consumo de carbohidratos y de grasas po-liinsaturadas (aceites como soya, girasol, canola) se asoció con una mayor progresión.

Las grasas poliinsaturadas mencionadas son las utili-zadas por las industrias de alimentos procesados   para satisfacer la demanda de evitar las grasas saturadas. Incluyen aceites vegetales de cocción y ensalada par-cialmente hidrogenados procesados t  érmicamente y margarina hidrogenada. Todas estas grasas contie-nen ácidos grasos trans que causan daño celular e inflamación de los tejidos.

La Administración de Medicamentos y Alimentos, (FDA, por sus siglas en inglés) en los últimos años viene haciendo seguimiento normativo al contenido de ácidos grasos trans y ha solicitado que se incluya en las etiquetas de los ingredientes; las naciones euro-peas ya lo habían solicitado muchos años antes.

La carta editorial también menciona a los carbohidra-tos refinados, ingrediente de la mayoría de los pro-ductos de panadería y bizcochería de algunos otros alimentos bajos en grasa como fuente de inflamación, es decir como el principal generador de riesgo cardiovascular.

También se nombra la disparidad en la re-lación del consumo de los ácidos grasos omega-3 y omega-6, como la posible cau-sante de inflamación arterial. La propor-ción ideal es de 1: 1 a 3: 1 del consumo de omega-6 a omega-3. La dieta americana estándar es tan alta como 20: 1, o incluso más, debido al consumo mayoritario de alimentos procesados, incluyendo aque-llos bajos en grasa.

Se piensa también que el colesterol es muy importante en la fisiología de la inflamación y consideran que el uso de estatinas puede llegar a ser perjudicial para el papel que desempeña el colesterol en el organismo. Algunos expertos de la salud, fuera del dogma de la grasa saturada, incluso dicen que el colesterol es el espectador inocente que intenta ayudar a frenar la inflamación. La importancia del colesterol para la salud general ha sido observada por muchos en la última década.

Conclusiones del estudio de BMJ

“Es hora de cambiar el mensaje de salud pública en la prevención y el tratamiento de la enfermedad coronaria lejos de medir los lípidos séricos y reducir la grasa saturada en la dieta”.

La enfermedad cardiovascular es una enfermedad inflamatoria crónica y se puede reducir eficazmente caminando 22 minutos al día y comer comida real (ali-mentación balanceada). Esto es un cambio completo de lo que ha sido el dogma de la salud durante medio siglo.

Fuente: (Saturated fat does not clog the arteries: coronary heart di-sease is a chronic inflammatory condition, the risk of which can be effectively reduced from healthy lifestyle interventions Aseem Mal-hotra, Rita F Redberg, Pascal Meier  Br J Sports Med 2017;1:1–2. doi:10.1136/bjsports-2016-097285)
Artículo tomado del Boletíl El Palmicultor Ed. julio 2017